lunes, 24 de enero de 2011

LABOR PROFUNDA

 Literalmente, como dice el título de la entrada, una vez seca la tierra y con el estado de humedad inferior al punto de adherencia. Mejor así, para evitar la cementación del suelo y la formación de terrones demasiado grandes y apelmazados y propiciar la adecuada disgregación de la tierra favoreciendo su capacidad de absorción.

En otra entrada apunté la conveniencia de no arar profundo en ciertos cultivos, por su tipo de enraizamiento y por el peligro de la infección con hongos del suelo (ej.: olivo, manzano, naranjo).

Pero hoy nos encontramos con el caso de ciruelos, melocotoneros, albaricoques ( género prunus) y vitis vinícola, más abajo.

En este tipo de plantas, de raiz profunda, es aconsejable una labor honda para eliminar malas hierbas, favorecer el mullido y oxigenado de la tierra y la absorción homogénea de las lluvias, evitando encharcamientos y la asfixia del suelo (una de las causas de la gomosis). Al tener raices profundas es más difícil producir lesiones en las mismas, siempre que hayamos tenido la costumbre de realizar estas labores anualmente. De no ser así, probablemente sí que tengan raices superficiales de bastante calibre que podemos dañar e incluso cortar.

Labores de este tipo en invierno nos van a ahorrar los primeros riegos en primavera.


En el caso de la vid, que es muy parecido al de los frutales anteriores, tiene además un propósito adicional.

Con labores profundas invernales en el viñedo conseguimos destruir las raices adventicias (creo que se llaman así), me refiero a las más superficiales y favorecemos el desarrollo de las verticales que se dirigen al fondo del subsuelo.

¿No habeis escuchado nunca decir que un viñedo da mejor vino cuanto más viejo es?. Se estima que a partir del octavo o décimo año de su plantación la calidad del vino empieza a ser aceptable, o al menos las posibilidades aumentan. Esto se debe a la profundidad de la raiz. A mayor profundidad las raices captan mayor cantidad de minerales del subsuelo y llegan a lugares no accesibles a las malas hierbas y poco explotados, son más autosuficientes y necesitan menos abonado. Extraen "la esencia" del suelo, llegan a la roca más profunda. Este es uno de los aspectos que pueden hacer que un vino sea característico de su zona. Es entonces cuando se enriquecen la cualidades organolépticas de tal vino. 

"Es lo que pienso".

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